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“Las píldoras de mi novio”: Entre risas forzadas y secretos

por Abel Zavala (azavala@lamegamedia.com)


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Esta producción no logra captar la verdad detrás de la enfermedad mental. En cambio, nos presenta a Hank (Jaime Camil) y sus problemas, un hombre que debe depender de sus medicamentos.

 “Las Píldoras de mi Novio” no le da solución a los problemas genuinos de su personaje.

Primero nos muestra a Jess (Sandra Echeverría), una joven ejecutiva de una tequilera. 

Ella conoce a Hank al ir a comprar en su tienda. Después de uno de sus últimos encuentros románticos, Hank es perfecto para Jess.

Poco después se ve obligada a llevar una pareja a un retiro de trabajo y se decide por Hank, a lo que él inciertamente acepta, sin aún haber revelado su secreto.

Como destino para Hank, olvida las numerosas píldoras que necesita para controlar su trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), trastorno obsesivo compulsivo (TOC) y trastorno bipolar, entre otros diagnósticos.

Muy pronto, el comportamiento tranquilo de Hank se va. 

Ahora nos encontramos con un hombre cuyo cabello se vuelve gris rápidamente, el TOC le  dificulta moverse por el vestíbulo del hotel y cuyo síndrome de Tourette le supera. 

Aquí tenemos a un hombre que no puede funcionar adecuadamente sin sus medicamentos y la película nos da una historia con chistes forzados, uno tras otro.

Hay algunas risas en todo esto, como cuando Hank sube a un escenario durante una noche de karaoke de disfraces. 

Aún así, escenas como estas solo están allí para acentuar la actuación ridícula de Jaime Camil.

En películas como estas, generalmente, los personajes secundarios con la menor cantidad de tiempo tienden a brillar más, como Mónica Huarte que interpreta a una de las recepcionistas del hotel. Son solo diez minutos que la vemos, pero se roba el espectáculo.

Desearía decir lo mismo sobre Brooke Shields como gurú y Jason Alexander como el médico de Hank. Sin embargo, ambos carecen de un encanto real y no le dan valor a esta desastrosa cinta.

Quizás la única gracia salvadora en todo esto es Jess, quien desconoce lo que realmente pasa con Hank, por lo que podemos perdonarla. 

Inicialmente para Jess, Hank es el hombre perfecto, pero luego se pregunta quién es Hank y por qué está actuando de maneras inusuales.

Y qué lástima mirar a Camil en algo así. 

Cada vez que lo veo, suele ser encantador. 

Es por eso que su Rogelio de la Vega es uno de mis personajes favoritos en “Jane the Virgin”.

Cuando interpreta a Rogelio, le perdono su sobreactuación, ya que hay un humor detrás de su comportamiento y manera exagerada, pero es algo propio de Rogelio y su ego.

Desafortunadamente, Hank no es Rogelio.

“Las Píldoras de mi Novio” con Jaime Camil y Sandra Echeverría, dirigida por Diego Kaplan, estrenó el 21 de febrero de 2020.

Clasificada R por material sexual, drogas y lenguaje.

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