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“Terminator: Dark Fate”: La amenaza continúa

por Abel Zavala (azavala@lamegamedia.com)


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CINCINNATI, Ohio — “Terminator: Dark Fate” pide que nos olvidemos de todo lo que ha pasado desde la segunda entrega de la serie  – “Terminator 2: Judgment Day” (o “T2”) – una de las mejores cintas y secuelas de todos los tiempos.

Desafortunadamente para nosotros, “Terminator: Dark Fate” echa a perder todo el trabajo que Sarah Connor (Linda Hamilton) y su hijo John Connor (Edward Furlong) hicieron en 1991 para evitar el Día de Juicio.

Recordemos que en “T2”, un nuevo Terminator T-800 (Arnold Schwarzenegger), viaja hacia el pasado para proteger a John, quien sería la salvación de la humanidad de un futuro apocalíptico donde las máquinas superan a los humanos. 

Una supercomputadora del futuro llamada Skynet, envía a un Terminator T-1000 (Robert Patrick) a eliminar a John. Este Terminator es uno más ágil y peligroso.

Si después de casi 30 años no has visto “T2”, de una vez te digo que John y la raza humana sobreviven…o por lo menos eso es de esperarse.

En esta nueva entrega, llega al presente un Terminator Rev-9 (Gabriel Luna), una máquina de metal líquido que cambia de forma y que, después de explotar, puede volver a ensamblarse y continuar con su misión. 

¡Puede correr rápido y sus manos se convierten en espadas!

Ahora, el Rev-9 va en busca de una joven mexicana llamada Dani (Natalia Reyes) para eliminarla y así los Terminators pueden superar a la humanidad.

El problema con la trama de “Terminator: Dark Fate” es que se recicla a “T2”, más no la supera.

Han pasado casi 30 años y la amenaza es la misma. 

Los efectos especiales, desde las peleas hasta el rejuvenecimiento de algunos personajes, casi no avanzan, y las escenas de acción se sienten demasiado largas.

Linda Hamilton regresa a la franquicia como Sarah Connor, una mujer de poco humor, que se la ha pasado buscando Terminators que aparezcan de vez en cuando, todo a través de la ayuda de una “persona misteriosa”, que honestamente no es difícil descifrar quién es.

También tenemos a Mackenzie Davis como Grace, una mujer aumentada del futuro que es enviada a nuestro presente para salvar a la joven Dani, que pronto se dará cuenta que su vida es clave para nuestro futuro.

Y, por supuesto, no se puede quedar atrás el Terminator original, Arnold Schwarzenegger, ahora llamado Carl, que vive en paz con su esposa y el hijo de ella.

Carl nos explica que al paso del tiempo, su programa ha avanzado para poder entender mejor a la humanidad y que de alguna forma robótica crea una conciencia, pero jamás nos explica cómo es que el cuerpo de Carl ha envejecido, entre una de otras cosas que “Terminator: Dark Fate” no nos explica.

Pero lo más importante para mí, es en cuestión de cómo la cinta echa a perder a su predecesor: “Terminator: Dark Fate” comienza con la muerte de una de las figuras más importantes de esta serie y nos hace pensar, “¿Y todo lo de “T2” fue en vano?” 

“Terminator: Dark Fate” supera lo que vino después de “T2” (“Terminator 3: Rise of the Machines” (2003), “Terminator Salvation” (2009), y supongo “Terminator: Genisys” (2015) ya que no me interesó ver) pero no la supera.

“Terminator: Dark Fate”, con Linda Hamilton, Mackenzie Davis, y Arnold Schwarzenegger, y dirigida por Tim Miller, estrenó el 1 de noviembre de 2019. 

Clasificada R por violencia, lenguaje y desnudos breves.