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Estudios advierten peligro por dependencia de celulares

por Yahaira Webber (yahaira.webber@lamegamedia.com)


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El teléfono celular con su identidad de “inteligente” tiene la ventaja de facilitar el quehacer cotidiano en cuestión de minutos. Es tan fácil organizar el calendario, programar notificaciones, contar calorías, llevar el control de actividades físicas, asignar tareas, compartir trabajo, escanear códigos, comprar en tiendas virtuales, así como permanecer conectados con el mundo entero a través de las redes sociales y videollamadas.

La “vida en Apps” resulta tan práctica con todo al alcance de los dedos y más herramientas digitales acaparando el mercado.

Pero ¿qué pasa cuando los usuarios se vuelven dependientes, en especial, si son niños o jóvenes?

En febrero de 2019, la Biblioteca de Medicina de los Institutos Nacionales de la Salud de los Estados Unidos publicó el reporte titulado: “Adicción a los celulares y salud psicológica en adolescentes”.

Elaborado por el investigador de neurociencias y psicología, Sehar Shoukat, este trabajo se basó en varios estudios previos que demostraban el peligro de la dependencia a los teléfonos inteligentes relacionándolo directamente con problemas de autoestima, comportamiento, estrés, insomnio, ansiedad y hasta depresión. 

“Una investigación descriptiva sugirió que la adicción a internet (conductual) es similar a la dependencia de drogas, excepto que la conductual no involucra una sustancia. Además, los síntomas físicos están ausentes en la adicción conductual, pero si la de internet continúa, se sufrirán los mismos síntomas que en el caso de adicción al alcohol”, escribió Shoukat citando un estudio que ya se habían realizado más de seis autores en 2012.

“Los factores predictivos para la adicción a los teléfonos inteligentes fueron las redes sociales y la conciencia del uso excesivo de videojuegos. Un investigador reveló que los adolescentes navegando más horas en sus dispositivos tienen más probabilidades de sufrir un mayor riesgo de suicidio”, explicó Shoukat en referencia a otra investigación en grupos de estudiantes de educación media en un colegio de Corea del Sur en 2018.

En ese mismo año, Preventive Medicine Report, presentó un informe detallado sobre como los jóvenes que permanecen más de siete horas diarias frente a las pantallas de un dispositivo tienen más del doble de probabilidades de ser diagnosticados con depresión o ansiedad, si se compara con quienes usan pantallas durante [solo] una hora al día.

Estos datos resultaron del análisis del comportamiento/reacciones en más de 40,000 niños/jóvenes de dos a 17 años en Estados Unidos para la Encuesta Nacional de Salud Infantil en 2016. 

“Aunque no existe un diagnóstico reconocido de ‘adicción a los teléfonos inteligentes’, es natural que los padres se pregunten si la aparente obsesión de un adolescente con este aparato se puede considerar como comportamiento adictivo. Después de todo, puede ser increíblemente frustrante intentar mantener una conversación con alguien que no aparta los ojos de su teléfono”, advierte la trabajadora social Katie Hurley, en un artículo de la revista Psycom.

En esta misma pieza, Hurley recomienda vigilar las siguientes señales de alerta que ayudarán a padres o guardianes a reconocer cuando niños o adolescentes pueden estar en peligro de una inminente adicción:

  • Uso consciente en contextos prohibidos o situaciones potencialmente peligrosas (por ejemplo, manejar y textear).

  • Uso excesivo que causa conflictos con la familia; retirarse de eventos familiares o compartidos para usar el teléfono inteligente.

  • Efectos negativos en el desenvolvimiento escolar, familiar, social o emocional.

  • Continuar con el abuso a pesar de los efectos negativos.

  • Control impulsivo, frecuente y constante del teléfono, incluso en lapsos breves (siente una fuerte necesidad de revisar a cada instante).

  • Insomnio o trastornos del sueño relacionados con el control frecuente.

  • Urgencia excesiva o necesidad de estar conectado.

  • Aumento del uso para lograr satisfacción o contrarrestar el estado de ánimo disfórico (triste)

  • Necesidad de responder de inmediato a los mensajes y alertas.

  • Aumento de la ansiedad o irritabilidad si el teléfono no está accesible.



 
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